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reflexiones

Habitos, pasiones y jardines.

¿Has pensado alguna vez en qué riegas el tiempo presente?

Habitos, pasiones y jardines.

Entre mil metáforas para entender la vida, el jardín es mí favorita.

Normalmente, pensamos la vida cual si fuese un plan; una línea recta que no tiene desvíos ni altibajos, que sólo asciende.

Y está bien pensarla así... Si lo que buscas es evitar percibir el rasgo que define la vida: el azar.

Del otro lado, tenemos un jardín.

Un jardín, para prosperar, tiene muchos factores a su alrededor: el clima, su tierra, los nutrientes de ésta, la luz y la sombra que reciba durante el día, su propensión a las plagas... Un jardin es, casi, fruto del azar, desafío ante mil posibilidades.

Entendiendo esto, ¿ves la relación entre este concepto y la vida? Piénsalo así:

Normalmente a través del día a día tienes factores que podrían alterar el resultado al que quieres llegar; clima, sucesos sociales, tráfico, incidentes, etc. ¿Y qué hacer? No es mucho.

Relaciono la vida con un jardín porque en el jardín se adapta a cada una de las posibilidades que tienes para que no suceda lo indeseado: cosechas que no se dan, plagas, muerte de tus plantas.

Pensamos la vida como si nosotros tuviésemos control sobre ella cuando ella lo tiene sobre nosotros.

Entonces, ¿Por qué caer en el afán de recoger frutos cuando aún no has reconocido para cuáles plantas son apropiadas tus tierras?

Sembrar, como una ofrenda, es lo que debemos hacer: sembrar nuevas pasiones, sembrar amores, sembrar hábitos y pequeños rituales que, a largo plazo, te acercarán a lo que tienes que acercarte: a ti mismo y al sentido.

Es entonces el momento en el que te das cuenta que el camino es un reflejo, un acercamiento hacia sí mismo, no hacia fuera, para entenderlo todo fuera mucho mejor.

Es por eso que la riqueza debe medirse en pasiones, porque de una u otra forma, te construyen y te dan cimientos para saber quién eres y, con ello, reconocer para qué estás aquí.

Si llegaste hasta aquí, gracias. Sigue sembrando, cuando recojas frutos sabrás cuánto valió la pena.

Gracias por leer.

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