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reflexiones

Buscar y encontrar.

La vida, de manera no negociable, cambia, inventa e invierte cada forma del camino que creemos mantener. Y no está mal.

Buscar y encontrar.

Muy a menudo pensamos que el camino es recto, constante, mas no; no lo es.

Che, me encanta pensar que el camino no es un lapso predecible, con sucesiones previsibles.

¿Qué tan vivo podría ser el camino si tan sólo lo mirásemos con sus absolutos cambios y sus profundas transiciones? Increíblemente más de lo que ya lo es.

Nos esmeramos continuamente en hacerlo todo predecible, cual sin fuese pre escrito, cuando podríamos reconocerlo de la manera absoluta en que ya lo es, ya que la naturaleza de la vida está en el nacimiento de un nuevo capítulo cuando creemos que el anterior aún no ha terminado.

Cuando pensás que esa racha de tristeza no acabaría, cuando pensás que esa carrera era para ti, cuando pensás que no saldrías nunca de esa relación que duraría un siempre...

Cuando estamos dispuestos no a buscar sino a encontrar, nace el sentido.

Hablar sobre esto me recuerda a Hesse, en Siddharta: Hesse escribió sobre la importancia de desprenderse de aquello que consideramos de absoluta importancia, ya que al hacerlo podríamos ver el presente como es: la cuna de mil posibilidades y actos que nos podrían llevar a lugares incluso más diversos y profundos que los que ya conocemos.

Entonces, sabiendo esto, ¿Por qué es tan natural querer planearlo todo? A largo plazo, decir que estarás allá o acá, que vivirás en ese o este lugar, que serás esa persona que todos dibujan de ti... Con esto no quiero restar importancia al hecho de tener objetivos, no; lo que quiero decir es que cuando hacés con tal pasión aquello que te permite habitar plenamente el mundo podés encontrar aquello que realmente eres. Y no necesitas planear esto (nunca podés) mas sí puedes acercarte a ese mundo despacio, día a día cumpliendo con aquello que te hace latir en devoción el corazón, el presente entonces se encargará de presentar ante ti aquello que, desde tu intuición, sabías que llegaría.

La forma y el momento nunca son razonables, pero todo (en serio, todo) pasa por algo. Si te aligerás y te quedás únicamente con el esplendor de aquello, harás espacio para algo más.

Entonces, la próxima que quieras hacer predecible aquello que es tu vida, te darás cuenta que tenías que soltar lo pasado para tomar lo presente.

Gracias por llegar hasta aquí, te abrazo, che.

Gracias por leer.

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